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Este método se encarga de mejorar los sonidos y grabaciones, darles originalidad, hacer que diversos elementos en una mezcla (por ejemplo, los distintos instrumentos), suenen en armonía y se complementen bien unos con otros, aportar dinámica a los sonidos, crear efectos, o bien hacer que los sonidos suenen mejor y más atractivos, agregarles “decoración” mediante el EQ.

Mejorar los sonidos

¿A qué nos referimos con mejorar? Se trata de dar aquellos arreglos estéticos que el sonido necesita para obtener el efecto deseado. Por ejemplo, en una canción de música pop querríamos hacer la voz más brillante y con presencia, suavizarla quitando las frecuencias ásperas, y hacerla más agradable. En un disco de heavy metal, por ejemplo, querríamos las voces algo más oscuras y pesadas, priorizando los medios y graves. Si, en cambio, buscamos que una guitarra acústica suene con más armónicos, aumentaremos ciertas frecuencias agudas y agudas altas.

Dar originalidad al sonido

Aquí es donde la creatividad aumenta un poco más. Podemos hacer que un sonido destaque del resto simplemente cambiando sus frecuencias. Podemos dar a una guitarra un tono totalmente nuevo o incluso a una voz. Puedes experimentar todo lo que quieras hasta que des con el sonido que buscas, sin exagerar: la ecualización siempre debe usarse con discreción, o de lo contrario estarías matando el sonido inicial de la grabación.

Crear una mejor unión ente varios instrumentos o sonidos

Podemos, dentro de una mezcla, hacer varios instrumentos estén en armonía y no se tapen o anulen unos a otros, que es una situación que sucede a menudo.

Un ejemplo: tenemos un bombo de batería y un bajo. Ambos tienen sus frecuencias fundamentales graves. Esto causará ciertos problemas, puesto que muchas veces éstos dos instrumentos tenderán a competir unos con otros por el espacio en la mezcla. Si ambos unen sus frecuencias graves, obtendremos un sonido sobrecargado y poco agradable. La solución sería atenuar cierto rango de uno y cierto rango de otro, pero no los mismos. Por ejemplo, quitamos un rango entre los 100Hz del bajo, y en el bombo, quitaríamos un rango alrededor de los 300Hz. Estaríamos dando así un equilibro, con el fin de que ambos se complementen y no se anulen unos a otros o sobrecarguen la mezcla. Se trata de dar aire a cada instrumento y al mismo tiempo crear un espacio para los otros, removiendo ciertas frecuencias de unos y de otros.

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Crear dinámica y dar espacio a la mezcla

Una mezcla donde todos los instrumentos tengan todas sus frecuencias al máximo sonará sobrecargada y saturada. Necesitamos dar espacio a la mezcla equilibrando las frecuencias de todos los elementos que la componen. En la ecualización, existe la regla de “menos es más”. Muchas veces dar espacio y quitar frecuencias es mucho mejor que añadirlas o aumentarlas.  

Crear efectos

Podemos usar un EQ para dar efectos únicos o inusuales a las grabaciones. Por ejemplo, podemos hacer que una voz suene como si estuviese hablando a través de un teléfono, quitándole sus frecuencias agudas altas y graves. Podemos hacer que una guitarra suene chispeante u oscura, hacer que un piano suene antiguo o un sintetizador impactante.

Resumen:

Usaremos este tipo de EQ para:

–Aumentar o exagerar ciertas frecuencias para hacer que un instrumento destaque o brille en la mezcla.

-Hacer que un sonido “suene mejor” y más armónico.

–Cambiar el sonido de un instrumento para que éste se adapte al estilo y la intención de la canción.

-Hacer que los instrumentos de la canción se mezclen más armoniosamente.

-Para crear efectos interesantes y darles a los sonidos cualidades únicas y originales.

Por ejemplo: Tenemos una batería grabada y queremos hacer que los platillos suenen más “brillantes”. Entonces vamos a aumentar o boostear las frecuencias altas (5000 a 10000 Hz) de este instrumento en la mezcla.