Control de dinámicas
Mantener el nivel del sonido más o menos uniforme es el objetivo aquí. Básicamente el compresor reducirá los picos y aumentará las partes por debajo del volumen normal.
En las voces: la mayoría de los cantantes, en general, no pueden tener un control total sobre el volumen de su voz, y naturalmente, cantarán ciertas palabras o frases más fuertes que otras. Es trabajo del compresor dar un poco de equilibro a estas fluctuaciones, sin exagerar.
Otro instrumento sujeto a variaciones es la batería o la percusión en general. Un baterista no demasiado experimentado podría variar la fuerza de sus golpes sin notarlo. Una batería consistente será el producto de una buena compresión.
Con una compresión 1:4 tendrás más que suficiente. Para las baterías, sé prudente, de lo contrario matarás las dinámicas. Con el bajo, puedes usar la compresión más libremente, ya que no requiere demasiada dinámica.
Otro efecto a lograr en la compresión es dar presencia a los instrumentos. Luego de usar un compresor, debes quedarte con la impresión de que todo suena más “presente” y cerca de ti.
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Para dar a la mezcla un sonido “punchy”, y presente, es necesario jugar un poco con el ataque (un ataque muy rápido matará los transients y por lo tanto el efecto punch), y también ajustar el release.
Deja al sonido respirar
Un truco bastante efectivo es comenzar con el ataque más lento, y el release más rápido. Aumenta la velocidad del ataque hasta que notes que los transients comienzan a perder fuerza. Ajusta ahora el release, para que el volumen recobre toda su fuerza justo después del golpe inicial (de una batería, por ejemplo). Es importante sentir que los instrumentos “respiran”, es decir, que tengan forma de recobrar su volumen en el punto correcto del tiempo, en vez de quedar siempre aplastados por el compresor.
